domingo, 22 de febrero de 2015

LOS INSTINTOS Y SUS DESTINOS



INTRODUCCIÓN
El tema de los instintos, es un tema muy controversiado pues si es  cierto que al escuchar la palabra instinto, en automático nos remitiría a los animales, sin embargo, los instintos no son solo propios de los animales.
Relacionado con cuestiones psíquicas pero sobre todo con esferas biológicas, el instinto es el término utilizado para denominar aquellas pautas o conductas que implican una reacción ante determinadas situaciones de mayor o menor premura. Estas conductas son muy características del animal y en muchos sentidos son vistas como la predominancia del carácter salvaje del animal. Sin embargo, también están presentes en el ser humano y, aunque mucho más neutralizadas que en los animales, estas conductas instintivas son las que permiten en cierto sentido la evolución y adaptación del ser humano a diversas realidades. (definición abc, 2007)
En el hombre se califica como instintivo cualquier comportamiento complejo que escapa a la comprensión. Para la psicología fisiológica la instintividad correspondería a una especie de conducta refleja motivada. La etología, denominación propuesta por el psicólogo alemán Konrad Lorenz para el estudio del comportamiento, replantea la investigación del papel de la instintividad como radical básico de la conducta. Los psicólogos anglosajones tratan de evitar el término instinto utilizando expresiones como «necesidad vital», «tendencia natural» o «impulso específico». (Instintos Psicología, 2010)

DESARROLLO
Desde el punto de vista de la fisiología el instinto representaría el estímulo para lo psíquico, es decir  ese motor que impulsa a la parte psíquica a actuar.
Por otro lado los estímulos instintivos no proceden del mundo exterior sino del interior del organismo, ya que no actúan como una fuerza de impacto momentáneo, sino siempre como una fuerza constante. Por consiguiente, el estímulo instintivo se convierte en una necesidad la cual la suprime la satisfacción. EJEMPLO: estímulo instintivo= malestar intestinal, necesidad= hambre, satisfacción= ingerir alimentos (comer).
Cabe resaltar que todo instinto se caracteriza por tener perentoriedad, la cual incluye un fin, un objeto y una fuente de instinto, y que todos los instintos cualitativamente son iguales.
La perentoriedad corresponde al factor motor; la suma de la fuerza o la cantidad de exigencia de trabajo que representa.
El fin sería entonces aquello que queremos llegar a satisfacer, el objeto el medio por el cual se satisface el instinto y la fuente el proceso somático que se desarrolla en un órgano o una parte del cuerpo y es representado en la vida anímica por el instinto. 
Freud planteaba dos tipos de instintos, el instinto del yo o instintos de conservación y los instintos sexuales, estos últimos a su vez se basaban en el placer del órgano y en la procreación.
Como ejemplo de los instintos innatos del hombre, encontramos al sadismo y masoquismo, el sadismo consiste en la violencia ejercida contra una persona distinta como objeto, el punto mediador entre el sadismo y el masoquismo es que el objeto es abandonado y sustituido por el propio sujeto, con una orientación hacia la propia persona queda realizada también la transformación del fin activo del instinto en un fin pasivo, entonces el masoquismo es alcanzada por el camino del sadismo primitivo.
El deseo de atormentar se convierte en autotormento y autocastigo, no en masoquismo, en la neurosis obsesiva hallamos la orientación hacia la propia persona sin la pasividad con respecto a otra.
CONCLUSIÓN
Los instintos forman parte innata de todo hombre, constantemente los estamos experimentando, solo que a diferencia de los animales, el hombre posee la capacidad de raciocinio, lo que permite que esos instintos experimentados, sean transformados a través de los mecanismos de defensa y que finalmente sean proyectados de una manera aceptada para el resto de la sociedad.
En mayor o menor media los instintos de hacen presentes en cada uno de los hombre a los largo de toda su vida, satisfacerlos también es una forma de guardar un equilibrio en nuestro ser, pues de lo contrario, al reprimirlos, estaríamos funcionando  como un vaso de agua, que gota por gota se va llenando, pero llega un momento en que el agua se derrama.

Es importante aceptar que como seres humanos, tenemos necesidades, las cuales hay que satisfacer, y depende de cada uno conocerse y saber en qué medida nuestros instintos se están haciendo presentes  

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