INTRODUCCIÓN
El tema de los instintos, es
un tema muy controversiado pues si es
cierto que al escuchar la palabra instinto, en automático nos remitiría
a los animales, sin embargo, los instintos no son solo propios de los animales.
Relacionado
con cuestiones psíquicas pero sobre todo con esferas biológicas, el instinto es
el término utilizado para denominar aquellas pautas o conductas que implican
una reacción ante determinadas situaciones de mayor o menor premura. Estas
conductas son muy características del animal y
en muchos sentidos son vistas como la predominancia del carácter salvaje del
animal. Sin embargo, también están presentes en el ser humano y, aunque mucho
más neutralizadas que en los animales, estas conductas instintivas son las que
permiten en cierto sentido la evolución y adaptación del ser humano a diversas
realidades. (definición abc, 2007)
En el hombre se califica como instintivo cualquier comportamiento
complejo que escapa a la comprensión. Para la psicología fisiológica la
instintividad correspondería a una especie de conducta refleja motivada. La
etología, denominación propuesta por el psicólogo alemán Konrad Lorenz para el
estudio del comportamiento, replantea la investigación del papel de la
instintividad como radical básico de la conducta. Los psicólogos anglosajones
tratan de evitar el término instinto utilizando expresiones como «necesidad
vital», «tendencia natural» o «impulso específico». (Instintos
Psicología, 2010)
DESARROLLO
Desde el punto de vista de
la fisiología el instinto representaría el estímulo para lo psíquico, es
decir ese motor que impulsa a la parte
psíquica a actuar.
Por otro lado los estímulos
instintivos no proceden del mundo exterior sino del interior del organismo, ya
que no actúan como una fuerza de impacto momentáneo, sino siempre como una
fuerza constante. Por consiguiente, el estímulo instintivo se convierte en una
necesidad la cual la suprime la satisfacción. EJEMPLO: estímulo instintivo=
malestar intestinal, necesidad= hambre, satisfacción= ingerir alimentos
(comer).
Cabe resaltar que todo
instinto se caracteriza por tener perentoriedad, la cual incluye un fin, un
objeto y una fuente de instinto, y que todos los instintos cualitativamente son
iguales.
La perentoriedad corresponde
al factor motor; la suma de la fuerza o la cantidad de exigencia de trabajo que
representa.
El fin sería entonces
aquello que queremos llegar a satisfacer, el objeto el medio por el cual se
satisface el instinto y la fuente el proceso somático que se desarrolla en un
órgano o una parte del cuerpo y es representado en la vida anímica por el
instinto.
Freud planteaba dos tipos de
instintos, el instinto del yo o instintos de conservación y los instintos
sexuales, estos últimos a su vez se basaban en el placer del órgano y en la
procreación.
Como ejemplo de los
instintos innatos del hombre, encontramos al sadismo y masoquismo, el sadismo
consiste en la violencia ejercida contra una persona distinta como objeto, el
punto mediador entre el sadismo y el masoquismo es que el objeto es abandonado
y sustituido por el propio sujeto, con una orientación hacia la propia persona
queda realizada también la transformación del fin activo del instinto en un fin
pasivo, entonces el masoquismo es alcanzada por el camino del sadismo
primitivo.
El deseo de atormentar se
convierte en autotormento y autocastigo, no en masoquismo, en la neurosis
obsesiva hallamos la orientación hacia la propia persona sin la pasividad con
respecto a otra.
CONCLUSIÓN
Los instintos forman parte
innata de todo hombre, constantemente los estamos experimentando, solo que a
diferencia de los animales, el hombre posee la capacidad de raciocinio, lo que
permite que esos instintos experimentados, sean transformados a través de los
mecanismos de defensa y que finalmente sean proyectados de una manera aceptada
para el resto de la sociedad.
En mayor o menor media los
instintos de hacen presentes en cada uno de los hombre a los largo de toda su
vida, satisfacerlos también es una forma de guardar un equilibrio en nuestro
ser, pues de lo contrario, al reprimirlos, estaríamos funcionando como un vaso de agua, que gota por gota se va
llenando, pero llega un momento en que el agua se derrama.
Es importante aceptar que
como seres humanos, tenemos necesidades, las cuales hay que satisfacer, y
depende de cada uno conocerse y saber en qué medida nuestros instintos se están
haciendo presentes

